Permanencia y participación
Seguimiento de continuidad en el proceso, participación en actividades y cumplimiento de acuerdos definidos para cada etapa.
Resultados con transparencia
Para hablar de resultados con responsabilidad hay que observar continuidad, recaídas, salud emocional, familia, proyecto de vida y seguimiento posterior.
Qué vale la pena medir
Seguimiento de continuidad en el proceso, participación en actividades y cumplimiento de acuerdos definidos para cada etapa.
Identificación de detonantes, señales de alerta, estrategias de respuesta y uso de la red de apoyo.
Cambios en regulación emocional, manejo de estrés, ansiedad, impulsividad y otras señales relevantes de acuerdo con la valoración profesional.
Avances en comunicación, límites, participación familiar y condiciones para una convivencia más estable.
Metas personales, hábitos, responsabilidades y pasos concretos hacia estudio, oficio, empleo o reinserción social.
Contacto y continuidad después del egreso para conocer necesidades, recaídas, avances y apoyos adicionales cuando sea posible.
Sobre porcentajes de recuperación
Antes de publicar una cifra institucional de recuperación conviene definir qué significa “recuperación”, cuántas personas fueron evaluadas, durante cuánto tiempo, cómo se documentaron recaídas y quién realizó el seguimiento. Sin esos datos, un porcentaje puede ser engañoso.
Precisar si el indicador mide abstinencia, continuidad terapéutica, reinserción, reducción de recaídas u otro resultado.
Indicar si el seguimiento fue a 30, 90, 180 días, un año u otro plazo; los resultados cambian según el tiempo observado.
Publicar cuántas personas fueron incluidas y cuántas pudieron ser contactadas durante el seguimiento.
Nuestro diferenciador
Nueva Vida busca acompañar la transición hacia una vida cotidiana más estable mediante prevención de recaídas, participación familiar, proyecto de vida y orientación vocacional. El objetivo es que el egreso tenga continuidad y no quede aislado del entorno real de la persona.